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Álamo con propiedades sudoríficas

Viernes, 28 de septiembre de 2012

Se trata de una especie muy longeva, que puede llegar hasta los trscientos años de vida. Natural de las zonas templadas del hemisferio norte, es posible encontrarlo en viveros. Suele ubicarse en las márgenes de los ríos y es muy resistente a la contaminación. La corteza y sus yemas foliares contienen un aceite esencial que cubre un amplio espectro terapéutico. Tiene propiedades sudoríficas, febrífugas, diuréticas, antiinflamatorias, balsámicas, expectorantes y antirreumáticas. El líquido obtenido mediante decocción alivia el reuma, la artritis y los dolores en general. Además, desinflama las mucosas y favorece la eliminación. Del álamo se obtiene un carbón medicinal que se emplea como antídoto en las intoxicaciones, como antidiarreico e incluso como dentífrico. La esencia de la flor es sedante y tranquilizante. El álamo es indicado para casos de amigdalitis, hiper e hipotiroidismo, resfríos, pulmonías, afecciones intestinales, gripes, hiperactividad, neurosis, asma, flema, sordera, pérdida de memoria y dispersión.

El alamo para quemaduras y llagas

Lunes, 6 de junio de 2011

El alamo: este árbol alcanza considerable altura y tiene una figura inco-fundible. Tronco grueso, recto y elevado. La corteza es lisa y grisácea cuando joven, y en los árboles viejos rugosa y agrietada a lo largo. Hojas en forma de corazón y plateado en el envés y pecíolo largo. Las yemas de álamo recolectadas antes que se abran (en el momento que tienen mayor cantidad de resina), sirven para preparar una infusión eficaz como desinflamante estomacal, diurética y sudorífica. La infusión se prepara hirviendo 40 gramos de yemas en un litro de agua. Se aconseja tomar una taza cuatro veces por día. Los baños de asiento con esta infusión son eficaz calmante y reductor de hemorroides.

La madera de álamo carbonizada (es decir, calcinada en una vasija cerrada)da un carbón vegetal que, pulverizado, es un absorbente intestinal indicados para casos de flatulencias, dispepsias y colitis. La dosis indicada es una o dos cucharaditas diarias disueltas en un vaso de agua tibia. También se puede usar como antiséptico en quemaduras y llagas. Macerando un puñado de hojas frescas de álamo picadas en medio litro de vino tinto de buena calidad se obtiene una solución recomendada para lavajes de úlceras, llagas y heridas enconadas con fines cicatrizantes (los lavados deben ser continuos y los efectos se notan luego de un tratamiento más o menos prolongado).